Hay perros que tienen pedigrí, y luego está el Caramelo. El mestizo callejero brasileño, convertido casi en patrimonio cultural, es el protagonista de esta campaña de Pedigree desarrollada por AlmapBBDO, con una identidad visual que entiende perfectamente que, para hablar de cultura popular, no hace falta ponerse demasiado elegante.
El proyecto recupera la estética de la impresión tipográfica y los procesos artesanales para construir un lenguaje gráfico lleno de textura, pequeñas imperfecciones y ese encanto de lo hecho a mano. La tipografía, el lettering y la iconografía se combinan como si hubieran salido directamente de un cartel de barrio, una fachada pintada a mano o un flyer repartido por la calle.
También la paleta de color, vibrante y sin demasiados complejos, bebe directamente del imaginario gráfico brasileño. Los colores intensos, las formas contundentes y las composiciones algo desbordadas consiguen que cada aplicación tenga presencia propia sin perder la coherencia del sistema.
Y aquí está probablemente lo más interesante: el proyecto no se limita a imitar lo analógico, sino que mezcla procesos físicos y digitales. Los gráficos vectoriales se convierten en planchas para impresión manual, se estampan y posteriormente se digitalizan, conservando en el proceso la textura, el desgaste y las pequeñas irregularidades del original.
Banderas, carteles, flyers, ilustraciones y elementos pintados a mano terminan construyendo una identidad que parece pertenecer al lugar desde el principio. Porque a veces diseñar para una cultura no consiste en inventarse un estilo «brasileño», sino en saber mirar lo que ya existe en la calle y darle el espacio que merece.







